Karl Marx, parte 1: Religión, la respuesta errónea a la pregunta correcta

Marx pensó que entendiendo la religión correctamente permitiría a uno entender la historia humana en su totalidad.

Autor Peter Thompson
Traducido por Manuel Vargas Ricalde

Marx pronunció la famosa declaración que todo criticismo comienza con la crítica a la religión. Esto con frecuencia es tomado como el punto de partida de una posición que termina con el eslogan "la religión es el opio del pueblo". Sin embargo, como con la mayoría de los pensadores, esta reducción a eslóganes no hace justicia a las ideas que se encuentran detrás. Marx precede la famosa línea en su Crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel con la contención que la religión fue el "suspiro de la creatura oprimida en un mundo hostil, el corazón  de un mundo descorazonado y el espíritu de condiciones mecánicas" y que un entendimiento de la religión tiene que ir de la mano con un entendimiento de las condiciones sociales que dieron paso a ello.

La descripción de la religión como el corazón de un mundo descorazonado por lo tanto se convierte en una crítica no de la religión per se sino del mundo como tal existe. Lo que esto muestra es que su consideración sobre religión, política, economía y sociedad como un todo no fue meramente un ejercicio filosófico, sino un intento activo de cambiar el mundo, de ayudarlo a encontrar un nuevo corazón. "Los filósofos han sólo interpretado el mundo de diversas maneras; el punto es cambiarlo," escribió en sus famosas 11 Tesis sobre Feuerbach, la frase se encuentra gravada en su tumba en el cementerio de Highgate.

Aún y cuando entendimiento y acción fueron estrechamente vinculados a Marx, podemos rastrear el trasfondo de su razonamiento de forma separada, a través de dos filósofos alemanes anteriores, Hegel y Feuerbach.

En Hegel encuentra el concepto de la dialéctica idealista como una manera de entender el cambio histórico, pero usa el materialismo de Feuerbach como una herramienta para entenderlo correctamente. Es por ello que llamó a su sistema materialismo dialéctico.

La dialéctica de Hegel no es para nada materialista. Se basa sobre la existencia y la importancia de las ideas, que están concebidas de manera casi independiente de las personas que las poseen. Somos meramente sus títeres. Fue esencialmente un intento de explicar el cambio en la historia durante el período de revueltas revolucionarias alrededor de la revolución Francesa. ¿Por qué las revoluciones suceden, se pregunta, y qué pasa con ellas? ¿Por qué las cosas no permanecen igual y por qué un espíritu del mundo (Weltgeist) constantemente está cambiando su parecer sobre la manera en que quiere que el mundo sea e introduce un nuevo "espíritu de los tiempos" (Zeitgest)? Tomando su posición de Kant, añadiendo algo de Spinoza y una pizca de neo-platonismo, Hegel mantuvo que el cambio sucedió en el mundo porque fue inmanente en el creciente desarrollo hacia algo aún como tal incompleto pero que tuvo en su núcleo el despliegue de la idea de la libertad humana. La historia por lo tanto se convierte simplemente en un buque para este despliegue, una totalidad que estaba constantemente en cambio y completándose a sí misma a través de una serie de negaciones constructivas.

La dialéctica es una teoría en movimiento que posiciona que dentro de cada situación dada existe su propia negación. La tensión y la inter-relación entre la situación y su negación, produce constantemente nuevas y emergentes formas de existencia social. Por su puesto existen dificultades en decidir cuál exactamente es la negación de una situación particular. Trataré con esto más adelante.

Marx tomó su enfoque Hegeliano y dialectico-idealista y le añadió un fundamento materialista de Feuerbach quien fue en muchas maneras un tipo de Ditchkins* político de hoy en día. Para él la religión "envenena, más bien destruye, el sentimiento más divino en el hombre, el sentimiento de la verdad". Su observación fue que todas las formas de expresión religiosa son meramente los vagos anhelos abstraídos de la especie humana trasladados a deidades y sus ganchos, o en otras palabras una ilusión divina.

La síntesis real de Marx del debate entre Hegel y Feuerbach es el de reconocer a ambos pero de voltearlos boca abajo (o de regreso a sus pies como hubiera querido) y localizar sus ideas en situaciones históricas concretas. El idealismo de Hegel y el materialismo de Feuerbach tienen una cosa en común y eso fue su abstracción de condiciones concretas reales. La dialéctica de Hegel fue de hecho una manera de entender el cambio en el mundo pero fracasó en reconocer que el cambio emanó de condiciones materiales prevalentes en vez que de los mecanismos del Weltgeist. Por otro lado el materialismo de Feuerbach lidió sólo con la forma abstracta en que las personas percibían la religión y no localizó la forma que la abstracción tomó en la manera en que las personas, sobre todas las clases, interactuaban entre ellas históricamente.

Por lo tanto para 1848 Marx fue capaz de iniciar el Manifiesto Comunista con la contención que "la historia de toda sociedad existente hasta ahora es la historia de la lucha de clases". Esto, para Marx, fue el verdadero motor de la historia; verdaderas luchas entre verdaderas clases que produjeron resultados históricos reales que a su vez se convertirán en nuevas luchas como el proceso de la negación de la negación — "el viejo topo" como Marx lo llamó — prosiguió excavando, todo el tiempo lanzando nuevas formas de pensar que en sí mismas negaban y cambiaban el mundo.

Lo que haré en las próximas semanas es el observar cómo todo esto funciona en realidad, cómo los Marxistas tomaron el bastión y cuáles fueron las consecuencias. Debo también hacer la pregunta si el Marxismo aún tiene un poder explicativo hoy en día, en una nueva era de levantamientos revolucionarios, o si hemos ya, en términos de Hegel y Fukuyama, alcanzado el Fin de la Historia.

*Ditchkins es una amalgación de Richard Dawkins y Christopher Hitchens.
Texto original publicado el 4 de Abril del 2010 en theguardian.com
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